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LA VOCACIÓN CON SENTIDO AGUSTINIANO

(Charla organizada por las comunidades de Antropología y Orientación)

El viernes 27 de agosto, día de Santa Mónica, se realizó una actividad vía zoom sobre la vocación con sentido agustiniano. Participaron dando su testimonio vocacional, Christopher Rodríguez, exalumno y profesor del colegio, el Hno. agustino Felipe Olavarría y la Hna. Tole del Río, agustina misionera, quien vive en el norte de Argentina.

El profesor Christopher se refirió a cómo fue su tiempo de estudiante en el colegio, en que todavía todo era parte de la realidad, teoría, pero aún no se manifestaba con la plenitud de lo que iría encontrando después, en su vocación docente desde el carisma agustiniano, de compañerismo, de solidaridad, de los fundamentos o pilares de la Pedagogía Agustiniana: interioridad, comunidad y libertad. Una forma especial de vivir la docencia y la comunidad. En su exposición, pudimos ver cómo se va despertando la vocación hasta hallarla y desplegarla en plenitud.

La Hna. Tole del Río, quien vive en comunidad en un pueblo del interior de Argentina, en que el paisaje es desértico, terroso, donde también reciben a niñas que vienen de lugares más apartados a estudiar.

Todo estaba por hacerse un tiempo, pero existía esa inquietud por algo más, y había que buscar. Estudios, Biología, Trabajo social, esto más cerca de lo que era el llamado de su intimidad. Hasta asumir la vida consagrada y su realización en una existencia de servicio y de vida comunitaria. Seguramente habrá influido en su camino la comunidad religiosa que conoció desde niña. Esto no es un dato irrelevante: muchas vocaciones se despiertan al alero de lo que vemos o tratamos. Ante la pregunta de un estudiante de si hubiera sabido a una corta edad su vocación, qué habría sido, la respuesta fue: “Si lo hubiera sabido, no habría buscado. Y el camino de la búsqueda no lo cambio por nada”. (Las citas son de memoria). Unas frases que dejan resonancias si uno abre el corazón.

El Hno. Felipe Olavarría, OSA, quien vive en la Casa de Formación de Micalvi y siempre está presente en el colegio, nos habla de su tiempo como estudiante en el Colegio San Agustín de Concepción. Todo estaba bien, podría haber seguido una carrera como Medicina, Ingeniería, Biología, u otra. Pero llega el momento de preguntarse “¿Quién soy?”, “¿Quiénes somos en realidad?”, si estamos eligiendo algo por razones externas o nos vamos interiorizando para ir develando lo que es nuestra esencia y lo que pertenece a capas exteriores. “La vocación es desplegar lo que uno íntimamente es…”, “El ser humano es un misterio para sí mismo”, “Hay que seguir al corazón”, “Hay que arrojarse”…, señaló en parte de testimonio, y bastarían esas frases para detenerse y ahondar en el sentido de la vocación. O el ya señalado “¿Quién soy?”, ¿desde dónde respondo al mundo exterior, a los otros?

Ingresó a la comunidad agustiniana, Dios lo recibió con los brazos abiertos –acotó–, y una señal es sentir que allí donde se está, es la felicidad que nos da ese estado, el lugar donde escogimos estar y ser.

Una lección para todos, tanto para estudiantes como para los profesores que también asistieron, los tutores de IV Medio. Tres vocaciones con sentido agustiniano consolidadas que van haciendo su camino.

CSA, agosto 27 de 2021, Día de Santa Mónica.

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