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COMENTARIO DE CINE “…Y de pronto el amanecer”

“Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”, dijo una vez Orson Welles, y si hay alguien que la siguió fue Silvio Caiozzi en su película “… Y de pronto el amanecer”.

Se trata sobre Pancho Veloso, un viejo escritor de farándula que decide regresar a su pueblo natal en la Patagonia chilena, después de 40 años sin ningún contacto, persiguiendo sus recuerdos y su pasado en un intento de inmortalizarlos en una novela que lo consagre como un verdadero artista. Una vez ahí se reencuentra con amigos y tumbas, con los bosques y casas que fueron su niñez y juventud, todos delatando el duro choque que se produce cuando la nostalgia y la fantasía se hace añicos contra la dura e impasible pared que es la realidad.

La nostalgia y el pasado son mostrados con relucientes colores y deslumbrantes luces, que le dan una calidad onírica que contrasta con los brillantes pero sobrios colores del presente. Los diálogos, que logran ser tan simples como líricos, combinados con constantes metáforas y símbolos propios de la poesía, pero de una manera que solo es posible en el cine. Cada actor encarna de forma sincera y perfecta a sus personajes, son casi reales estas personas idealistas que fueron abatidas por lo que les tocó vivir.

La increíble dirección de arte se mezcla con una música que encaja idónea y lisa con cada escena, formando los últimos detalles de una película especial, poética, que llega a ser literaria y profunda. No es para todos, pero es como un pequeño cristal que no suele aparecer en el océano de películas que ahogan las carteleras; vale la pena hacer un esfuerzo para que no se pierda. Denle una oportunidad si es que quieren ver poesía hecha film, no se van a arrepentir.

Por Andrés Hidalgo

estudiante 4° Medio C

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